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LA CONTABILIDAD COMO SINÓNIMO DE TRANSFORMACIÓN: SEMBLANZA DEL ACADÉMICO JUAN ABEL LARA DORADO

 

Lara

El devenir del profesor Lara en diversos campos del conocimiento filosófico, antropológico, sociológico, económico, administrativo, van a anclarse en la Contaduría Pública a mediados de la década del setenta del siglo XX, influido por el discurso del profesor Jack Araujo, decano de la Facultad de Contaduría de la Universidad del Cauca para esa época.

Años después, con motivo de la convocatoria para una plaza de tiempo completo para Contabilidad y Metodología de la Investigación en la Universidad Nacional, el jurado califica por unanimidad en primer lugar la propuesta y argumentación del contador público Juan Abel Lara Dorado; eran momentos de discusión y aspiraciones de cambio, de transformación en el pensum de la carrera de Contaduría Pública de nuestra Universidad. Poco tiempo después el profesor Juan Abel Lara se convirtió en un destacado miembro del equipo de la reforma, especialmente en la asignatura de Teoría Contable, luego, en la Teoría Contable II, complementada por los seminarios de profundización que los estudiantes debían tomar al final de la carrera, y que junto con el profesor Lara algunos profesores visualizaban como el germen de estudios de posgrado en Contabilidad, con ingredientes esencialmente disciplinares.

El itinerario anterior, decantado en el área de Teoría Contable, constituyó uno de los logros más sentidos por el profesor y para otros profesores del área en donde acompañados de unos muy buenos vinos echamos a rodar el área de Teoría de la contabilidad, con sus seminarios y los preparatorios forjando futuros contadores investigadores con capacidad de incidir en una mejor Colombia; y era que todas y cada una de las otras áreas de la carrera se expresaban transformaciones de sus contenidos y asignaturas y en todo ello el sentido y empeño del profesor Lara estaba presente e incidía, al tornarse personero en Contaduría de la reforma universitaria agenciada por el rector Mockus y que en la Facultad delineó una formación de índole universalista y disciplinal compartida por economistas, administradores y contables, en los primeros cuatro semestres, para luego transitar a las áreas y asignaturas específicas de cada carrera.

Juan Abel percibía que con ello se podía constituir al contador académico.

El anclaje del pensamiento del profesor en contabilidad, tuvo el atributo de trajinar sin pausa, ni reposo, que hacía del concepto de los principios, de las normas, de las teorías, de los paradigmas de investigación, o de las redes cognitivas contables, insumos para la discusión, siempre renovada para la investigación contable.

El contador debía de asumir la tarea permanente de auscultar la frontera cognitiva y regresar cargado de estas nuevas perspectivas para descargarlas en la realidad problemática que en el ejercicio profesional debía afrontar el contador público.
Refiriéndose al cambio contable urgido por los partidarios de la adopción de la norma internacional, o de las perspectivas positivas de la investigación contable, reiteradamente lo expresó de la siguiente manera:

“De pronto no hay necesidad de divorciarnos de los viejos matrimonios contraídos, sino repotencializar a la luz de los nuevos desarrollos, esas alianzas y construir otras igualmente importantes e imperativas para nuestro desarrollo futuro. Reconozco que la profesión es y debe ser sensible a múltiples urgencias. Existen fuertes macro-direccionadores que la presionan, pero esto no significa que a partir de las urgencias se deba definir nuestro proyecto disciplinar o profesional o, en el peor de los casos, que nos aislemos, que no contraigamos nuevas alianzas, o que no pongamos a punto las inicialmente construidas. Juan Abel Lara Dorado. Verdad, Responsabilidad Social y Ética en Contabilidad. Cuadernos de Contabilidad, Universidad Javeriana, Vol. 3, No. 6, p. 84.

En tal sentido, la coherencia entre el pensar y el actuar contable disciplinal y profesional lo empujó a ir a las fronteras del conocimiento contable en busca de los nuevos referentes, en busca de las nuevas razones, en busca de sus nuevas valorizaciones, conjugadas con las temáticas de sus estudios de posgrados, decantadas en las renovadas temáticas de las teorías contables y de sus seminarios de profundización, así como en sus asesorías a entidades gubernamentales y privadas con lo que se conjugaba teoría y práctica en el desenvolvimiento disciplinal de la contabilidad. Con ello, el profesor Lara se constituyó en un ejemplo para sus colegas docentes, para sus colegas profesionales, para sus estudiantes de pre y posgrados, y para varias de las instancias reguladoras nacionales de la Contaduría Pública colombiana.

No obstante que lo anterior fue cierto y sincero, a partir del pensamiento del cantautor español Luis Eduardo Aute, se vislumbra algo más profundo, algo más sentido de la persona Juan Abel, algo más significativo del académico de esta contemporánea sociedad, que de cierta manera somete a estrés académico a pensadores que como Juan Abel no le dieron reposo a la contabilidad y, menos, a sí mismos.

Sobre el particular las contradicciones del pensador Juan Abel debieron ser múltiples, diversas y profundas. Las diferencias entre lo contable como objeto de estudio específico y delimitado, y lo contable como incesante y mutante problema a resolver inmediatamente debieron tensionarlo permanentemente, lo que connotaba que el profesor Lara se constituyera y reconstituyera permanente, contradictoriamente, desgarradoramente.

Ese permanente tránsito hacia la frontera del conocimiento contable le implicaba negarse y ese regreso a la perturbadora realidad, le implicaba reconstituirse. Allí la contabilidad se convertía en materia prima flexible, maleable, con posibilidad de cambio permanentemente, con la consiguiente dificultad de conservar los antiguos lazos disciplinares.

Es muy factible que el sentir, y verso de Luis Eduardo Aute, se exprese y signifique en el pensar y ser del académico Juan Abel Lara Dorado. QUE NO! QUE NO! EL PENSAMIENTO NO PUEDE TOMAR ASIENTO.

EL PENSAMIENTO ES SIEMPRE ESTAR DE PASO, SIEMPRE DE PASO!

 

Danilo Ariza Buenaventura
Profesor Especial
Escuela de Administración y Contaduría
Facultad de Ciencias Económicas