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Un año para reactivar la producción

BonillaPara el economista Ricardo Bonilla, integrante del Grupo de Protección Social del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, el 2015 fue un año de transición entre un crecimiento más o menos sostenido, con tasas superiores al 4 %, a un proceso de ajuste, que era de esperarse, por la dependencia de la economía colombiana al vaivén de los precios de las materias primas. 

El exsecretario de Hacienda de Bogotá recuerda que los factores decisivos en este proceso fueron, por un lado, la destorcida de los precios del petróleo y el carbón, que significa una reducción importante de los ingresos públicos del país (cercano a los 12 billones de pesos) y como consecuencia un déficit sustancial en la balanza comercial y de cambios. Por otro, la menor cantidad de divisas por menos ingresos de exportaciones llevó a una súper devaluación, que condujo a que en muy pocos meses la tasa de cambio pasara de los 1.800 pesos a por encima de los 3.000 pesos.

“Esto ha tenido efectos inmediatos en el ajuste de inflación y, simultáneamente, en la composición de la canasta del comercio exterior: estamos recibiendo menos ingresos por exportaciones, mientras que en la canasta de importaciones todavía no se ha producido el ajuste necesario, a pesar de que ya los colombianos sintieron el efecto de comprar bienes importados a precios notoriamente elevados. Desde ese punto de vista, tenemos una canasta comercial deficitaria, un índice de devaluación que supera lo esperado y un índice de precios que está en el doble de la expectativa del Banco de la República; por eso, el año cerrará con un índice de inflación por encima del 6 %, cuando la meta era del 3 %”, explica el académico.

La actual dinámica económica, dice el experto, debe llevar a que el país piense seriamente cómo revisar y reajustar la composición de la demanda entre productos importados y nacionales. En su opinión, la principal preocupación es si el país tiene la capacidad instalada para poder dinamizar la producción nacional. “Desafortunadamente, después de tantos años de revaluación, las industrias colombianas se volvieron obsoletas, no innovaron ni se pusieron al día tecnológicamente, por tanto no tienen cómo responder para ayudar a reactivar la economía colombiana”.

El profesor Bonilla aclara que pese al rezago industrial aún se pueden producir bienes básicos y agrícolas que sustituyan las importaciones y, de esta manera, dinamizar el mercado de trabajo para el 2016, dado que en estos últimos meses la tasa de empleo ha sufrido un preocupante estancamiento.

 

Vea el artículo completo con los análisis de los profesores de la FCE y el CID sobre las perspectivas del 2016 en el siguiente enlace: http://www.cid.unal.edu.co/cidnews/index.php/component/content/article/2673/2673.html

 

 Palabras clave: inflación, producción, industria, exportaciones