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Sin mejores vías terciarias y secundarias no avanzará la productividad rural

 

Balance 2016 y perspectivas 2017

slide RojasJosé Stalin Rojas, experto en Logística, Movilidad y Territorio.

Si bien, las vías de cuarta generación (4G) comienzan a ser realidad y el modelo de Alianza Público – Privada (APP) parece funcionar según lo calculado, esta es apenas la mitad de la tarea que tiene Colombia en relación con sus carreteras. Como lo reconoce el mismo Gobierno nacional a través de la Agencia Nacional de Infraestructura, el país presenta un severo retraso de institucionalidad, sistemas de gestión y financiación sostenible de las vías terciarias, a cargo de los municipios, y secundarias, de los departamentos.

Para José Stalin Rojas, Director del Observatorio de Logística, Movilidad y Territorio del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, la gran meta para el país el próximo año debería ser estructurar planes sólidos regionales, con calendarios claros para el cumplimiento de los tiempos y una vigilancia estricta a los alcaldes y gobernadores para evitar actos de corrupción y dilatación de los proyectos.

“En realidad son las vías secundarias y terciarias las que construyen los costos de los productos agropecuarios y, por tanto, las ganancias que pueden tener los productores y los precios que deben pagar los consumidores”, dice el profesor Rojas. En consecuencia, sin un plan para mejorar esa extensa red que sirva a los municipios y los sectores rurales, la productividad del campo colombiano seguirá siendo muy deficiente.

Otro es el panorama cuando se habla de avances en infraestructura de transporte intermodal, gracias a la apuesta del Gobierno en ese sentido. Según el profesor Rojas, uno de los ejemplos más importantes es el proyecto Impala en el río Magdalena, que este año permitió la reactivación plena de la navegabilidad para la carga y exportación en la sección media y norte de este cauce. En cuanto a puertos también hay progresos significativos con la modernización de los puntos en donde confluye el comercio terrestre con el marítimo.

Una nota favorable durante el 2016 la reciben las APP, debido a que ha resultado un modelo efectivo para construir vías de alta calidad y en tiempos oportunos; en este caso, el riesgo corre a cargo del ambiente de recesión que se espera en el 2017 y que pondría en peligro la sostenibilidad de estas alianzas, pues a menor transporte de mercancías, menos oportunidad de recaudo en peajes.

Movilidad a medias


En el tema de movilidad, el profesor José Stalin Rojas sostiene que se ven progresos en los modelos de transporte público en las principales ciudades: Bogotá, Medellín, Cali Barranquilla y Bucaramanga; sin embargo, son avances disparejos.

En el caso de Bogotá, se fortaleció el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), en lo que tiene que ver con el reconocimiento ciudadano de esta opción intermodal de movilidad, y se viabilizó la construcción del metro, a pesar de la resistencia de algunos sectores de que sea elevado. El saldo rojo va por cuenta de la agilidad en la movilidad en las principales arterias de la capital, para lo cual se espera que en el 2017 se concreten los proyectos viales propuestos por el alcalde Enrique Peñalosa, sobre todo en las salidas de la ciudad. Por lo pronto, el único proyecto en firme anunciado es el de la ampliación de la Autopista Norte y la Carrera Séptima.

“Otro tema grave en Bogotá es el de la cultura ciudadana, pues nunca se fortaleció y se le dio entierro de tercera a pesar de ser crucial para mejorar aspectos como el de la movilidad, la convivencia y el buen uso de los bienes públicos”, indica el profesor Rojas.

Añade que otras capitales, aunque tienen avances en movilidad, como Cali, Pereira y las del Caribe, corren riesgos por cuenta del modelo de apalancamiento financiero, que en algunos casos ha llevado a la quiebra de las empresas transportadoras. Por último, asegura, varias ciudades intermedias aún están en mora de estructurar sistemas de movilidad que sean viables y sostenibles. Medellín es la ciudad que saca la cara por su tradicional organización.